OMPRESS-REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (24-02-21) El misionero comboniano Gaspare Trasparano di Vincenzo lleva años condenando los asesinatos y masacres que tienen lugar “todos los días” en el este del Congo. El embajador italiano en el país se convertía en una víctima más de una violencia sistemática.

“Esa es una carretera traicionera”, dice el misionero a Popoli e Missione, la revista de las Obras Misionales Pontificias en Italia, refiriéndose a la ruta del embajador italiano asesinado el pasado lunes, “no sé cómo fue posible que el embajador no viajara en un vehículo blindado. Esta zona se encuentra entre las más peligrosas del país. Pero es la primera vez que se ataca a un embajador, esto crea un incidente diplomático. También es cierto que todos los días se producen trágicos sucesos y masacres en Kivu Norte”. Y añade que “las masacres están en el orden día”. Los testigos lo cuenta y la Iglesia católica de la diócesis lo confirma, que quienes están llevando a cabo estas masacres son los rebeldes ugandeses de las Forces Démocratiques et Alliées (ADF). “Las fuerzas rebeldes también secuestran a personas para ganar dinero fácil. Hace unos días, 10 personas fueron asesinadas en Malambo, incluido una catecúmena, que fue destripada”, explica el padre Robert Kasereka Ngongi, sacerdote diocesano, originario de Butembo, que actualmente se encuentra en Roma. El padre Robert explica que “Kivu Norte es un paraíso convertido en infierno. En mi opinión, la motivación es principalmente económica: Kivu Norte es una de las regiones más ricas del país. Aquí hay materias primas importantes y valiosas, desde diamantes hasta oro y coltán, desde cacao hasta café”

Ya lo denunciaba hace unos días el padre Trasparano en un vídeo que hizo llegar a varios medios en Italia: “En Oicha, una ciudad en Kivu Norte, en la parte oriental de la República Democrática del Congo, un lugar de masacres desde 2014, conozco a 800 niños huérfanos cuyos padres fueron masacrados ante sus ojos y ahora son acogidos por familias”. También cuenta que ha conocido “a 50 viudas cuyos maridos fueron asesinados: todo ante la mirada del ejército y los soldados de la ONU que tienen allí sus campamentos”. A menudo, las mujeres y los niños encuentran la muerte al volver de los campos. La estrategia del conflicto parece clara, según el misionero: una estrategia de tierra quemada, que obligue a la población a irse, para dejar libre una tierra rica en materias primas.

La llegada del covid a todo el mundo acalló toda la información presentada en marzo del año pasado antes la Asamblea Nacional de Religiosos en Kinshasa. Un informe elaborado por el padre Trasparano, como presidente de los religiosos de la diócesis de Butembo-Beni. El detallado dossier presentado entonces denunciaba “las demoras del ejército y la policía local a la hora de intervenir para defender a las víctimas de las masacres de Beni”. La violencia está dirigida sobre todo contra la etnia Nande, y ya se denunciaba que era cometida por “elementos extranjeros infiltrados”, desde Uganda, “que están llevando a la balcanización” de la región.

Desde 2014 se tiene documentado el asesinato de 2.700 personas: “La población civil de Beni y Lubero está sujeta a masacres planificadas, asesinatos selectivos de personas influyentes y secuestros orquestados llevados a cabo por extranjeros, presuntamente rebeldes de la ADF, un grupo ugandés que opera en territorio congoleño con total impunidad desde 1986”. Además estas masacres “recuerdan el modus operandi del genocidio de Ruanda: asesinatos con arma blanca (uso de machetes, hachas y cuchillos), expulsión de los campos”. Incluso las expulsiones de los campos y tierras tienen un objetivo muy específico: “cortar los principales medios de vida de las ciudades de Beni y Oicha para asfixiarlas y forzarlas por hambre”.