OMPRESS-ESWATINI (19-02-21) El misionero argentino José Luis Ponce de León habla de cómo se está afrontando el covid en su país de misión. Es el único obispo del Reino de eSwatini, antes conocido por Swazilandia, el antiguo nombre colonial de este pequeño estado entre Mozambique y Sudáfrica.

José Luis es Misionero de la Consolata y en 2013 fue nombrado obispo de Manzini, la capital. En una entrevista con el SIR, la agencia informativa de la Conferencia Episcopal Italiana ha contado cómo la “segunda ola del virus acaba de terminar y es la que más nos ha afectado, tanto en número de enfermos como de muertos”. Este obispo misionero es el pasto de la pequeña comunidad católica de esta tierra a la que llegaron los primeros misioneros católicos en 1914. “Nuestra diócesis, como familia, ha vivido también el sufrimiento con la muerte de un sacerdote misionero llegado de la India hace unos años, sólo tenía 38 años”, explica Mons. Ponce de León, que añade cómo después de la llegada del covid-19 al Reino de eSwatini hace 11 meses, junto con el director de la Caritas nacional, concibieron y pusieron en marcha proyectos para combatir la pandemia y la crisis social y económica que conlleva.

“Lo primero fue el equipo de protección personal, para quienes trabajan en salud, porque aunque la nuestra es una presencia pequeña, somos muy conocidos por nuestros proyectos de salud y educación”, explicaba el obispo de Manzini. “Lo segundo fue pensar en la alimentación, porque el confinamiento no solo dejó a muchos en casa sin trabajo sino que también provocó el cierre de las escuelas que son la estructura que garantiza la nutrición de los niños”, prosigue el misionero que también habla del tercer proyecto para dotar a las viviendas de depósitos para la recogida de agua. “Si necesitas lavarte las manos para luchar contra el covid, qué hacer cuando no hay agua, porque no llega o porque no llueve. Tener depósitos de agua les permite a estas familias comprar agua cuando los camiones llegan a las ciudades”, declara el obispo en el Reino de eSwatini quien también proporcionó una radio a las familias que no la tenían, para que todos puedan estar al tanto de la información del gobierno sobre la pandemia, además de poder seguir la transmisión de las lecciones escolares para los niños desde casa. “Así también hemos podido garantizar la educación de estos niños”.

Las Obras Misionales Pontificias están colaborando con la diócesis de Manzini – a la que se han enviado este año más de 80.000 dólares – en la rehabilitación de las estructuras parroquiales, que ya tienen más de medio siglo a sus espaldas, además de con los colegios que lleva adelante la diócesis. El de San José, es el único de eSwatini que atiende a niños discapacitados. Un colegio que siempre ha contado con el apoyo de Infancia Misionera.