Nicaragua está viviendo unos momentos muy duros para la población y para la Iglesia. Desde allí llega el testimonio del misionero español Manuel Estrada

 

“Nos preocupan mucho tantas muertes, casi todas de gente joven, con lo que están matando el futuro del país. Se habla ya de cerca de 400 asesinados. Hay muchos heridos que no sabemos cómo se irán recuperando; muchos desaparecidos que los familiares no pueden saber de ellos. ¡Es muy triste ver especialmente la angustia de las madres sufrientes, que en vano buscan a sus hijos!  Se habla de listas de los que se han manifestado por una mejor situación del país, que son considerados “delincuentes, terroristas, golpistas”.

Incluso a los mismos obispos los han perseguido, insultado y golpeado. Varias Iglesias han sido vilmente profanadas entre ellas nuestra parroquia “Divina Misericordia”. La parroquia está muy cerca de la Universidad Nacional, que había sido tomada por los estudiantes, y que sirvió de refugio después del último ataque brutal para desalojarlos en el que incluso murieron dos jóvenes. Hace unos días fue tiroteada con armas de grueso calibre; las imágenes fueron profanadas… Ayer hubo una eucaristía de reparación, presidida por el cardenal Brenes, durante la celebración levantó en alto su cruz pectoral diciendo: “ésta es nuestra única arma”.

Los religiosos estamos trabajando para auxiliar a tanta necesidad. Las comunidades religiosas han sido muy valientes acompañando con riesgo a los que han sufrido la represión. Necesitamos una campaña de sanar heridas, buscar reconciliación y perdón y acompañar en el duelo de muchos hogares. Creemos que estamos entrando en una “nueva Nicaragua” para la que hay que fomentar nuevos valores. Es un reto muy grande en el que la Iglesia, la vida religiosa y los colegios católicos están seriamente implicados.

Sabemos que en muchas parroquias de España hubo eucaristías en las que se recordó de modo especial a Nicaragua. Sigan rezando por nosotros y por nuestra Iglesia que ha estado muy comprometida y por eso sufre persecución”.

Manuel Estrada, misionero en Nicaragua