OMPRESS-VIETNAM (14-01-20) El pasado 1 de enero, Mons. Pierre Nguyen Van De, obispo de Thai Binh en el norte de Vietnam, presidía la ceremonia que abre oficialmente los trabajos de construcción del nuevo seminario de esta diócesis, dedicado al Sagrado Corazón. El antiguo edificio, construido en 1937, un año después de la fundación de la diócesis, que se había vuelto demasiado pequeño y ruinoso, fue demolido en noviembre para dejar terreno al edificio que se construirá. El nuevo seminario deberá acoger a 186 seminaristas, que hasta ahora estudiaban, bastante apretados, la mitad en el antiguo seminario y, la otra mitad, en los locales del obispado. El antiguo seminario tuvo una larga historia de cierres y aperturas, hasta su reapertura en 2008. En 1972, el gobierno comunista autorizó al entonces obispo, Mons. Dominique Marie Dinh Duc Tru, fallecido en 1982, a lanzar un programa de formación para nueve seminaristas y seis sacerdotes en el seminario; que se graduaron en 1977. Luego no hubo más clases hasta 2008, cuando Mons. Francis Xavier Nguyen Van Sang obtuvo el permiso del gobierno para reabrir seminario y acoger a 30 seminaristas. Luego, el seminario pudo recibir nuevas vocaciones de la diócesis y de otras zonas. El 7 de diciembre, el obispo Van De ordenó a 26 diáconos y 11 sacerdotes. Son los primeros en completar sus ocho años completos de estudio en Filosofía y Teología, después de la reapertura del seminario en 2008. Durante todos estos años la diócesis de Thai Binh no ha dejado de contar con el apoyo de las Obras Misionales Pontificias. Sólo el año pasado se enviraron 38.220 dólares para mantener a los seminaristas mayores y 9.405 dólares para los seminaristas más jóvenes.

Según informan desde Misiones Extranjeras de París, varios cientos de personas a la celebración del 1 de enero, en la que el obispo de la diócesis recordó que la formación de sacerdotes es uno de los deberes más importantes de la Iglesia local, y agradecía la generosidad de las familias católicas que donan al menos 50.000 dong (1,94 euros) al mes para apoyar la construcción. Cuando el viejo edifico fue derribado numerosas personas, incluidos no católicos, se ofrecieron como voluntarios para limpiar el terreno y prepararlo para los cimientos del nuevo edificio. Este tendrá forma de U, con seis plantas, todo ello en una parcela de casi dos hectáreas, rodeada de espacios verdes, lagos y canchas deportivas.