OMPRESS-HAITÍ (26-03-21) Han sido 19 las congregaciones brasileñas, cuyas religiosas han participado en una comunidad misionera en Haití, el país más pobre de América, y han contado con el apoyo de todos los religiosos de Brasil, de Caritas brasileña y de la Conferencia Episcopal. Este proyecto misionero en común se llama “Nazaré” y comenzó en septiembre de 2010. Fue la respuesta de la Iglesia de Brasil en el año en que Haití fue devastado por uno de los terremotos más devastadores de la historia, con más de 300.000 muertos, casi 400.000 heridos y toda la población afectada.

A partir de este mes, “Nazaré” entra en una nueva fase, en la que cinco religiosas de diferentes congregaciones se harán cargo de este proyecto. Sor Maria Inês Vieira Ribeiro, presidenta de la Conferencia de Religiosos de Brasil, ha agradecido agradeció todo el servicio y esfuerzo realizado en Port-au-Prince, la capital del país, durante los últimos 10 años y medio: “Innumerables entidades, congregaciones y personas han contribuido y están contribuyendo a esta misión”, explicó en una misa celebrada en Brasilia el pasado sábado 20 de marzo, para dar gracias a Dios por los frutos de esta iniciativa conjunta. La misa, celebrada en la Capilla de Nuestra Señora de Aparecida, en la sede de la Conferencia Episcopal de Brasil, fue también ocasión para celebrar el envío misionero de las cinco religiosas.

Las primeras misioneras brasileñas que llegaron a Haití en 2010 tenían una doble misión, la acción evangelizadora y la acción social, por lo que ellas mismas fueron las que bautizaron esta experiencia con el nombre de Comunidad Intercongregacional Nazaret, “Nazaré” en portugués. Se centraron en actividades encaminadas a la generación de ingresos y la economía solidaria, a la formación y a la salud. Entre otras actuaciones, en la generación de ingresos se crearon proyecto de comedores comunitarios, granjas, huertos comunitarios, cursos de corte y confección y labores manuales. También se brindó atención psicológica y psicopedagógica, para ayudar a las personas tras los traumas y tragedias sufridos en aquel 2010. Se está preparando un libro memoria que recoja esta presencia misionera de la Iglesia brasileña, basado en los recuerdos de las personas que vivieron la experiencia.