OMPRESS-ESTADOS UNIDOS (3-09-20) Tras casi una década de servir a la diócesis de Richmond, en Estados Unidos, la Misionera Comboniana Inma Cuesta, directora de la Oficina de Ministerios Étnicos, tiene un nuevo destino: la administración general de su congregación en Roma.

La labor de esta hermana en Richmond ha sido fecunda. La hermana Inma ha trabajado en la Oficina del Ministerio Hispano de esta diócesis, diseño la “Iniciativa Educativa Segura para Niños”, un programa creado para brindar educación católica de calidad a las familias latinoamericanas de Richmond, ha sido también directora Educación Católica Hispana, entre otras tareas. Mientras trabajaba con el Ministerio Hispano, esta misionera española se dio cuenta de la necesidad de que todos los ministerios étnicos de la diócesis fueran más visibles. Así organizó en 2019, la Oficina de Ministerios Étnicos para incluir los ministerios hispano, asiático y nativo americano y la Oficina para Católicos Negros. Como ella misma explicaba se trataba de crear “un espacio para que los diferentes ministerios étnicos se conozcan entre sí y para brindar una oportunidad para que otras personas de la diócesis aprendan y se involucren”. Es decir, “crear un encuentro de las diferentes culturas que forman parte de nuestra diócesis”. Se puede conocer algo de esta labor de las Misioneras Combonianas en la diócesis de Richmond en la página https://oneworldencounter.org/.

“Y es que le tenemos miedo a la persona que es diversa de nosotros. Y en cambio, ahora, por ejemplo, durante este COVID-19, estamos aprendiendo que no somos tan diversos. Todos somos vulnerables al mismo nivel. Rico o pobre. Gente de América Latina, gente de África, gente de Asia. Así que todos somos iguales. Así que esta vulnerabilidad es nuestro trasfondo común”, explicaba.

En una comunicación a las Obras Misionales Pontificias, la hermana Inma contaba que, “durante estos años, he estado apoyando fuertemente la formación de líderes parroquiales, ayudando a las parroquias a tener un mejor entendimiento de la cultura latina y apoyándoles en su estructura pastoral para responder mejor a las necesidades de la comunidad latina en Estados Unidos. He tenido la fortuna de trabaja en conjunto con otros líderes a nivel nacional para favorecer y crear espacios de encuentro entre la comunidad latina y la comunidad local. He sido la presidenta de la asociación de hermanas latinas misioneras en América, con sede en San Antonio por 6 años. Esta asociación, apoya a las hermanas latinas presentes en Estados Unidos y que no cuentan con casas provinciales en el territorio y también es un espacio de encuentro con el resto de las hermanas latinas del país, teniendo una conferencia presencial cada dos años. Un proyecto muy interesante ya que hay muchas congregaciones de Latinoamérica que vienen a servir a la comunidad inmigrante pero que viven aisladas en sus diócesis sin tener mucho contacto con la vida religiosa local”.

Según la hermana Inma, la Oficina de Ministerios Étnicos estaba destinada a ser un modelo para que las parroquias construyan el espacio de encuentro. La hermana agradece la oportunidad de haber podido unir a personas de diversos orígenes ayudando a “romper las barreras del miedo al otro”. Considera que el tiempo pasado en Richmond ha sido una bendición que le ha permitido crecer como persona, como profesional y como religiosa. Ahora, tendrá la oportunidad de trabajar para toda su congregación, las Misioneras Combonianas, presentes en 23 países y tener contacto con realidades de los diversos continentes.