OMPRESS-ETIOPÍA (28-01-21) El próximo 6 de febrero tendrá lugar la consagración de la Catedral de San José, en el Vicariato Apostólico de Hosanna, una ciudad del centro de Etiopía. Es un sueño que ha tardado diez años en hacerse realidad, por lo que esta joven iglesia ha querido compartirlo con todos los que han colaborado de cerca y de lejos. Así, han enviado invitaciones a todas partes, como la llegada a las Obras Misionales Pontificias, a todas sus direcciones nacionales del mundo – más de cien – que cada año ayudan, con la generosidad de todos los católicos con el Domund y con las misiones, a este remoto vicariato.

Todo empezó con la creación en enero de 2010 del vicariato apostólico de Hosanna. Aquella fecha fue el punto de partida para una nueva Iglesia diocesana. Se determinaron los límites del nuevo vicariato, se vio con cuanto personal se contaba – 30 sacerdotes y 35 religiosas – y se nombró un obispo, el etíope nacido muy cerca de Hosanna, en Wagabeta, Mons. Woldeghiorghis Matheos, hoy ya jubilado. En medio de las estrecheces de estos comienzos y también de la pobreza casi endémica del país, los cristianos de Hosanna siempre han contado cada año con el apoyo de las Obras Misionales Pontificias, que les han hecho llegar 30.000 dólares fijos para “gastos”, es decir, comida y necesidades básicas, además de colaborar en la construcción y renovación de parroquias y misiones. Pero fue la idea de tener una catedral, como iglesia de todos los fieles de Hosanna, la que ha centrado gran parte de los esfuerzos del vicariato. Sería el lugar que diera visibilidad también física a esta joven iglesia.

Fue en el 2011 cuando se empezó con lo esencial: un pozo. En uno de los países con más sequía de la tierra, fue el paso lógico, y se construyó con 20.000 dólares enviados por las Obras Misionales. Con ellos se escavó, se le puso una bomba eléctrica y se le adecuó un depósito para el agua. Ese mismo año se comenzó la renovación de la “casa del obispo”, un pequeño edificio que ahora está al lado de la catedral, y que une a esta con los inicios de la evangelización en Hosanna. No es sino la humilde misión de los padres capuchinos, que fueron los primeros en tener presencia permanente en Hosanna. Estaba muy deteriorada por lo que necesito una renovación, literalmente, del suelo al techo.

Al año siguiente, en 2012, comenzaba la construcción de la catedral con ayudas que llegaban desde todas partes, no únicamente de las Obras Misionales Pontificias, si bien aquel año sólo desde las OMP de Alemania llegaron a Hosanna 52.000 dólares. Se siguió también con la renovación de la “casa del obispo”, con muebles. Y se comenzó el otro edificio que flanquearía a la catedral, el centro sociopastoral, una iniciativa que en la actualidad ayuda a más de 10.000 personas, entre ellas 750 niños, porque cuenta con una guardería y diversos servicios de asistencia sanitaria. También tuvieron que pensar en cercar todo el complejo, para evitar que las hienas y otros animales salvajes entraran por las noches con el peligro para los pequeños acogidos. Y así, poco a poco, se fue levantando la catedral, dedicada a San José y que se inaugurará precisamente en el año que el Papa Francisco le ha dedicado.

El próximo sábado 6 de febrero, a las 9:30 de la mañana, estará presente en la ceremonia de consagración de la nueva catedral el director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Etiopía, porque no es otro que el obispo actual de este Vicariato Apostólico. Después de todo también los católicos etíopes aportan su pequeña pero valiosísima colaboración con el Domund. Así que será Mons. Seyoum Fransua, vicario apostólico de Hosanna y director nacional de OMP en este país de África, quien represente a todos los fieles del mundo que colaboran, a través de las OMP, con los 1.115 territorios de misión de todo el mundo. Uno de ellos, ya tiene catedral.