OMPRESS-MADRID (27-03-20) Un vídeo de Obras Misionales Pontificias anima a unirse a la cadena de oración junto a los misioneros de nuestro mundo, por los enfermos y quienes están cerca de ellos, en estos momentos en que, más que nunca, necesitamos muchísima oración. Las Obras Misionales Pontificias han habilitado en su página web una sección, recursos para vivir el aislamiento en clave misionera. Es en esta sección donde se encuentra el vídeo de Fernando Zapata, director diocesano de las Obras Misionales en Albacete y párroco.

Y es que uno de los cauces de animación de las Obras Misionales Pontificias ha sido siempre Enfermos Misioneros, puesto que la oración, como dice el Papa Francisco, “es la primera obra misional”. El tríptico “Enfermos Misioneros” sirve de base para esta cooperación, una publicación destinada a ancianos y enfermos, para invitarles a vivir la oración y el ofrecimiento de su vida con carácter misionero.

En el vídeo se recuerda que “necesitamos que reces, necesitamos que en estos momentos en que nuestro mundo está sufriendo terriblemente por la pandemia del coronavirus te unas a nuestra cadena de oración. Tú que estás en casa, tú que a lo mejor te sientes solo o te sientes necesitado o no sabes qué hacer con tu tiempo, como cristiano únete a nosotros. Únete a Obras Misionales Pontificias y reza por los que más lo necesitan. Te invitamos a hacerlo con estas oraciones que proponemos desde Enfermos Misioneros. Una cadena muy hermosa de oración en la que podemos pedir y unirnos a todos los misioneros de nuestro mundo que ya están cercanos a la gente que sufre a los enfermos y a los más necesitados”.

El último número del tríptico de Enfermos Misioneros que se puede descargar aquí, lleva como título “¿Me quieres ayudar a llevar la cruz?”. Cada uno de nosotros puede ser un Cireneo, que al tomar la cruz de los hombros de Jesús, se los dejamos libres para que lleve las cruces de todos los hombres ayer, hoy y siempre. La oración del tríptico también nos recuerda al Cireneo: “Cristo, que a Simón de Cirene le dejaste llevar tu cruz, déjanos a nosotros también sentir su peso, y los de tantas cruces de nuestros hermanos los hombres. Haz que no desviemos la mirada de aquellos que son aplastados por la cruz de la enfermedad, la soledad, el hambre, la injusticia. Haz que llevando las cargas los unos de los otros, nos convirtamos en testigos del evangelio de la cruz, testigos de ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén”.