OMPRESS-BOLIVIA (24-03-21) Javier Muñoz es un misionero de Adsis. Este misionero madrileño, médico de profesión, vive en El Alto, Bolivia, “estando presente” – es lo que significa Adsis – viviendo su vocación cristiana y su compromiso con los pobres en medio de la difícil situación de pandemia que, como en todo el planeta, también se vive allí. Desde allí escribe para contar la situación que se vive:

“En estos momentos me encuentro impulsando el Instituto de Cuidados de FUNDASE, Fundación Sembrando Esperanza. Se trata de una obra social de la Iglesia católica en la ciudad de El Alto en Bolivia. Desde hace 10 años iniciamos un proyecto de Cuidados Paliativos desde nuestra fundación para atender necesidades paliativas de personas sin recursos económicos, con enfermedades incurables, al final de sus vidas, y apoyar en los cuidados a sus familiares. Contamos con una médico y una psicóloga bolivianas así como médicas del sistema MIR de familia, medicina interna y geriatría español en su último año. El anterior obispo de El Alto Mons. Eugenio Scarpellini falleció el mes de julio durante la primera ola por desatención tras una neumonía por Covid-19 en uno de los hospitales de la ciudad.

Este año hemos atendido 204 pacientes de los cuales el 39% han sido pacientes con Covid-19 en fase final de vida. Atendemos pacientes oncológicos y no oncológicos a través del control de síntomas físicos (dolor, disnea…), emocionales y espirituales, especialmente en el acompañamiento tras el fallecimiento al duelo de cuidadoras.

En estos momentos pensamos que los datos hacen pensar en la bajada de la segunda ola. Pero los datos oficiales son muy variables, algunas clínicas y funerarias falsifican certificados médicos donde no se recoge el diagnóstico de covid porque es el triple de caro en los gastos funerarios. Medicamentos necesarios para atender pacientes críticos eran comprados por familiares en el mercado negro. Se agotaron tanto en la primera ola en julio como en esta segunda. El uso de mascarillas es mínimo en la ciudad de El Alto, las creencias tradicionales hablan de karikari o mal de espíritus para explicar los síntomas por parte de chamanes o curanderos denominados yatiris.

Al principio pocos centros de salud de la ciudad quisieron atender a pacientes con coronavirus por miedo al contagio. Los vecinos de alrededor de nuestro centro de salud nos presionaron con violencia para no atender a pacientes covid-19 hasta que los convencimos de que era para ayudar a la comunidad.

No hay suficientes unidades de terapia intensiva, ni personal cualificado para manejar los escasos respiradores existentes. El oxígeno es un bien muy preciado. El resto de pacientes oncológicos o con necesidades de terapia intensiva han quedado fuera de atención de salud. Respecto a las vacunas el presidente ya se ha vacunado ante los canales de TV pero para la población no hay muchas noticias. Imagino que al ser socio de China y Rusia llegarán de allá las siguientes dosis al seguro universal que es muy precario. No hay mucha información transparente sobre el orden de vacunación. También hay creencias de grupos indigenistas negacionistas incluso dentro del gobierno.

Esto es un poco lo que podemos ver acá antes de la tercera ola que esperamos asustados tras los carnavales. Bueno es poco optimista mi información pero es lo que estamos viendo”.