“La novedad del Congreso se encuentra en la participación de mujeres y seglares […] El papel de los jóvenes también será fundamental, ya que España es una potencia misionera que cuenta con más de 11.000 misioneros en todo el mundo y, aunque la edad media es de 75 años, los propios jóvenes participarán el 19 de septiembre en una ponencia para motivar y plantear la vocación misionera”, afirmó D. José María Calderón, Director nacional de las Obras Misionales Pontificias en España, en una entrevista del programa Espejo de la Iglesia de COPE. En él presentó el Congreso Nacional de Misiones, que se celebrará del 19 al 22 de septiembre. Este está pensado bajo el lema: “Bautizados y enviados, la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”, que es el propuesto por el Papa Francisco para el Mes Misionero Extraordinario del próximo octubre. José María Calderón resumió las líneas fundamentales del Congreso: “Lo principal será el bautizado ya que, por el hecho de serlo, es apóstol y el Papa insiste en el concepto de discípulo misionero que tiene que redescubrir en su corazón el envío de Jesús para dar la buena noticia”.

De hecho, ya hay muchos jóvenes cristianos que están comprometidos de una manera u otra con la misión, como se constata en las experiencias de #VeranoMisión. Son jóvenes, sí, y también son bautizados que viven conscientes de que tienen una misión importante que realizar en la Iglesia y en el mundo.

Desde la Delegación de Misiones de Burgos ha partido un grupo de 6 jóvenes en #VeranoMisión a Puyo (Ecuador) para participar en la misión en la selva en las comunidades de Sarayaku, Pacayaku y Canelos. En esta experiencia han experimentado cómo los lazos de fraternidad se ampliaban hasta “descubrir que en un período tan corto de tiempo pudiéramos sentirnos, como decíamos varias veces allá, ‘la Pequeña Familia de Ecuador’, donde cada uno y cada una era una pieza importante que ayudaba a avanzar al resto”. “Fraternidad humana” fue también el lema del campo de trabajo y el retiro que organizaron los misioneros javerianos y las Franciscanas Misioneras de María en el Norte de África.

Isabel Gutiérrez, ha hecho una experiencia en Colombia, que resume con estas palabras: “Dios hace milagros si le dejamos, y conmigo lo ha hecho este verano”. “Mi vida siempre ha estado marcada por el Sur, desde la ciudad en la que vivo, un municipio llamado Getafe, al sur de Madrid, hasta la opción vital de ir a Colombia este verano”. Es el fruto de su compromiso con el carisma educativo calasancio, con la pastoral y con el voluntariado, que le lleva a su viaje a Bogotá, a compartir varias semanas de su vida con los niños y las familias de Ciudad Bolívar y aproximarse a la misión de la Iglesia en la frontera colombo-venezolana.

También un grupo de jóvenes del voluntariado dehoniano ha participado en el proyecto internacional My Mission, que este verano se realizaba en Paraguay; este grupo de voluntarios ha marchado con mucha ilusión a esta zona con la intención de plantear allí un proyecto de futuro a largo plazo.

Pablo de Diego Becerra, de Madrid, ha participado en el campo de trabajo en Marruecos con los misioneros javerianos; de él resume su experiencia así: “Yo creo que sigo sin saber de verdad lo que es la misión, pero también creo que me he acercado a ella y he podido comprender mucho mejor lo que significa: hacer presente a Jesús a través de tu vida, metiéndote de lleno en la cultura, amándola y respetándola. No es más ni menos que estar, dar tu vida”.

Fernando Redondo escribe “En verano, interpelados por la misión” en su blog Allegro molto. En él, afirma de estos jóvenes: “Son los ‘invisibles’ del verano, jóvenes que se han sentido interpelados por la misión y que están entregando su tiempo, sus energías, su alegría en proyectos misioneros en diferentes lugares del mundo. Son los jóvenes que viven #VeranoMisión […] Estos jóvenes de #VeranoMisión son el rostro de la Iglesia sin fronteras, que viven el arte del acompañamiento”.