El panda es una especie única en el mundo y, también, un gran símbolo cultural de China: en cada casa hay objetos decorados con osos pandas. Su nombre significa “gran oso gato” ya que reúne la fortaleza del oso y la ternura del gato. Vive en zonas de montaña y, aunque pertenece a la familia de los carnívoros, el 99% de su comida es el bambú. Lo más curioso es que cuando nace es ciego y completamente blanco.

En este número de Gesto hemos viajado hasta China junto a Patricia y Lisa, dos misioneras Oblatas de María Inmaculada que nos han recibido con todo su entusiasmo:

 

¡Bienvenidos a China!

Gracias por acompañarnos en esta fugaz visita al Gigante Asiático. Nosotras somos misioneras en España pero hemos venido invitadas por los hermanos Oblatos. Llevamos ya unas semanas aquí y no dejamos de alucinar con lo grande que es todo en este país. Fijaos, en esta ciudad viven veinte millones de personas, o sea ¡la mitad de la población de España concentrada en una misma ciudad! Son tantos que no hay vehículos para todos. Vayamos en metro. Si tenéis calor, os invitamos a un helado. Los favoritos de los chinos son de verduras así que no os extrañéis al probarlo. El verde no es de menta sino de judías pero si no os gusta también hay de maíz.

Quizá os ha sorprendido encontrarnos vestidas de calle y que no llevemos la cruz. La fe llegó a China hace muchísimos siglos y las iglesias y catedrales están llenas de cristianos. Da gusto ver cuánto cuidan de las misas y las celebraciones. Sin embargo no está muy bien vista la presencia de misioneros extranjeros y por eso, aunque en España siempre vestimos de hábito, aquí hemos preferido pasar desapercibidas. Aunque no sea fácil, los misioneros siguen aquí pues desean seguir acompañando a estos cristianos, ayudarles y compartir la fe. Además, siendo tanta población, hay todavía millones de personas que no han oído hablar de Jesús ni saben nada de Él. ¡Merecen conocerle! ¿No creéis?

Por la ventana del vagón veréis las miles de fábricas y oficinas y también los talleres, supermercados o cadenas de montaje de móviles que hay en los garajes de las casas. En este país se trabaja muchísimo y los niños suelen pasar tiempo solos. Están sometidos a mucha presión para estudiar y sacar las mejores notas porque solo así llegarán al mejor instituto y podrán hacer la mejor carrera. Por eso, incluso en vacaciones, los niños siguen yendo a la escuela a aprender.  Los misioneros Oblatos han creado un centro de ocio a las afueras de la ciudad. Mirad, allí está.  Aquí los niños pasan las tardes acompañados, juegan y aprenden a disfrutar. Así descubren que no todo es trabajar y que el tiempo libre se puede emplear en muchas cosas buenas.

La verdad es que nosotras, como no sabemos el idioma, no podemos comunicarnos mucho. Pero hemos descubierto que con dos palabras tan bonitas como “muy bien” (Fēicháng hǎo)  y “gracias” (謝謝 Xièxiè), un poco de “body language”  y mucho cariño estamos compartiendo con ellos nuestra alegría misionera y enseñándoles -de alguna forma- el sentido de la vida.

Acuérdate de rezar por la Iglesia, los cristianos  y los misioneros de China. El Papa Francisco nos ha pedido que les tengamos muy presentes.

Si quieres saber más sobre China y la experiencia de Patricia y Lisa no te pierdas el nuevo vídeo de PLAY GESTO, en nuestro canal de Youtube de OMP España

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