Oración ante la Patrona de Pontevedra: el ofrecimiento y la oración principales formas de cooperación con las misiones

El hermoso santuario de la Virgen Peregrina de Pontevedra acogía ayer una vigilia de oración del Domund. En medio de la belleza del templo de la Patrona de Pontevedra y del Camino de Santiago “portugués”, esta vigilia ha señalado también el inicio de la segunda semana del Octubre Misionero.

Como se sabe, las cuatro semanas del mes misionero se dedican a la oración, la primera, al ofrecimiento del sacrificio y el dolor por las misiones, la segunda, a la cooperación económica, la tercera, y la cuarta a la promoción de las vocaciones misioneras.

Una multitud de fieles llenaba la nave de la Iglesia, con muchas personas que tuvieron que quedarse de pie. Mons. Jesús Fernández, obispo auxiliar de Santiago de Compostela, comenzó la vigilia con una mención a la misión de la Iglesia que tiene su fundamento en la súplica al Padre y en el ofrecimiento de la propia vida. A continuación, el director diocesano de Obras Misionales Pontificias en la diócesis, David Álvarez, dirigió la oración en torno a dos textos que los fieles podían seguir en una pantalla. Uno de San Pablo, cuando en la segunda carta a los Corintios el apóstol se gloría de sus debilidades: “porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. El otro, del Papa Francisco, de este mismo año en Fátima: “No os consideréis solamente como unos destinatarios de la solidaridad caritativa, sino sentíos partícipes a pleno título de la vida y misión de la Iglesia”.

Tras el clima de oración creado, llegó el momento del testimonio. El matrimonio formado por Josecho y Maite habló de cómo la enfermedad y las limitaciones físicas les han enriquecido como personas y como matrimonio. Josecho padece esclerosis múltiple. Se le descubrió cuando eran novios. Esta noticia, lejos de quebrar su amor, les fortaleció y les ha unido durante estos 15 años. Han logrado sobrellevar las múltiples dificultades laborales, sociales y familiares de su vida, y han hecho de su enfermedad un instrumento de apostolado misionero con todas las personas de su entorno.

Hicieron referencia en sus palabras al tríptico de Enfermos Misioneros. Entre las muchas ayudas que reciben, esta pequeña publicación de las Obras Misionales Pontificias es como una bocanada de oxígeno. Es una oportunidad de unir su ofrecimiento al de tantos y tantos enfermos por la actividad misionera de la Iglesia.

Tras el testimonio tuvo lugar la exposición solemne del Santísimo. La oración en silencio de los presentes ante el Señor de la vida, sólo fue rota por los relatos de misioneros, que hacían referencia a la centralidad de la Eucaristía en sus propias vidas. La vigilia se cerró con la bendición del Santísimo.

Una vez concluida, el director nacional de las Obras Misionales Pontificias, Anastasio Gil, entregó como recuerdo agradecido al matrimonio de Josecho y Maite, al rector del santuario y a Alberte, un colaborador de la delegación de misiones, el libro “Los carteles del DOMUND”.