OMPRESS-REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (12-04-18) La Iglesia católica en la República Democrática del Congo ha expresado su dolor por el asesinato de un sacerdote en el Norte de Kivu. Mons. Théophile Kaboy Ruboneka, obispo de Goma, y Mons. Sikuli Paluku Melchisédech, obispo de Butembo-Beni han lamentado la situación de inseguridad que se vive en esta zona del este del Congo. Todo ello, en medio de la indiferencia general de las autoridades.

“En el Norte de Kivu, vivimos en un caos total”, explicaba a la agencia Fides Mons. Ruboneka, a raíz del asesinato el 8 de abril de un sacerdote de su diócesis a manos de un grupo armado. “Estamos completamente abandonados de todos y vivimos solamente gracias a la Providencia. Pido a los fieles de la Iglesia universal que recen por nuestra región para que pueda encontrar la paz”.

El domingo 8 de abril, el padre Étienne Sengiyumva, de 38 años, era asesinado cuando volvía de celebrar una misa en la aldea de Kyahemba. Una semana antes, el padre Celestin Ngango, párroco de San Pablo de Karambi, también en la diócesis de Goma, era secuestrado, para exigir un rescate por su liberación.

El padre Étienne es el tercer sacerdote asesinado en la zona. “Las investigaciones de los responsables de estas muertes nunca llegan a ningún lado”, se quejaba el obispo de Goma. Los testigos de estos hechos a menudo temen por sus vidas y las de sus seres queridos, lo que dificulta considerablemente las investigaciones.

Una situación que no sólo afecta a los sacerdotes, como explicaba Mons. Melchizedek, obispo de Butembo-Beni. En su diócesis se sucede la violencia. Ponía el ejemplo de dos parroquias. En la de Kabasha, toda la población ha tenido que huir por los enfrentamientos entre el ejército y los milicianos mai-mai y, en la de Beni-Paida, han sido asesinadas 11 personas, entre ellas una anciana de 80 años y un niño de 9. Lamentaba que estos ataques tuvieran lugar cerca de las posiciones del ejército congoleño y de las fuerzas de la ONU.