OMPRESS-PAKISTÁN (8-05-20) Tras el confinamiento decretado por el gobierno, la Iglesia trabaja por llegar a aquellas familias que no pueden acceder a ayudas. “Pakistán está pasando por un momento difícil ya que el gobierno planea prolongar el cierre”, escribe un misionero en Pakistán. “La vida está completamente paralizada y Pakistán enfrenta su mayor desafío, ya que el número de casos confirmados de Coronavirus aumenta rápidamente. Pero los casos confirmados son probablemente solo la punta del iceberg”, explica este misionero.

Al igual que en muchos otros países, los ciudadanos más pobres de Pakistán se enfrentan a dificultades aún mayores, ya que el bloqueo provoca pérdida de ingresos y problemas para acceder a los suministros esenciales. “La Iglesia recibe infinitas solicitudes de ayuda en esta emergencia de nuestra propia comunidad y más allá. La gente tiene hambre. No pueden alimentar a sus hijos. Después de semanas de encierro, la mayoría de las familias no están accediendo a lo esencial para su vida cotidiana. La mayoría se queda sin comida, ya que no reciben ayuda sino es de la Iglesia”.

El padre Ryan Joseph, rector del seminario en Karachi, cuenta que, “en estos días todos vivimos una vida limitada, estamos en confinamiento doméstico. Hay muchas personas en nuestros propios vecindarios que sufren de falta de alimentos”. Por eso, el padre Joseph, que celebra la Misa todos los días por Facebook, ha pedido a los fieles católicos que “busquen en sus vecindarios a los pobres y necesitados, de cualquier religión, y ayúdenlos; compren comida para las familias pobres y vivan el espíritu de la Pascua con auténtica caridad”. Por ello, han invitado a cada familia católica a ayudar al menos a dos familias que se enfrenten a dificultades económicas durante esta cuarentena.

El padre Arthur Charles, párroco de la Arquidiócesis de Karachi, también cuenta que su equipo pastoral “está trabajando para proporcionar paquetes de alimentos que contengan 5 kg de arroz, 5 kg de harina de trigo, 3 kg de azúcar, 3 kg de diferentes tipos de lentejas y aceite, a 900 familias de la parroquia que viven por debajo del umbral de pobreza”. En la archidiócesis de Lahore, su arzobispo, Mons. Sebastian Francis Shaw donó 15,000 mascarillas para los pobres y necesitados de la ciudad, sobre todo para el personal sanitario: “En estos tiempos difíciles, debemos permanecer cerca de nuestra gente. Estamos trabajando arduamente para proteger a las personas del coronavirus”.