OMPRESS-CAMBOYA (18-04-18) En 2011 eran dos seminaristas, en 2014 ya eran siete, hoy el Seminario San Juan María Vianney de Phnom-Penh, Camboya, acoge nueve seminaristas y los sacerdotes que se han ordenado tras pasar por él son más de una decena. Pueden parecer pocos pero si se echa la vista atrás, a la historia reciente de la Iglesia católica en Camboya, parece un milagro.

El Domingo de Pascua de 1990 se reunieron un pequeño grupo de católicos camboyanos en un teatro de Phnom-Penh. Fue la primera vez en 15 años que los católicos podían reunirse a rezar en público. La represión comunista en Camboya fue brutal. Las Iglesias se destruyeron y los católicos tuvieron que mantener en secreto su fe. Todos los sacerdotes católicos camboyanos fueron asesinados, incluyendo a Joseph Chmar Salas, el primer obispo católico camboyano, y la mayor parte de las religiosas y religiosos fueron exterminados. La hermosa Catedral de Nuestra Señora de Phnom-Penh, que llegaba a acoger a más de 10.000 fieles fue dinamitada. Los comunistas incluso redujeron a polvo los bloques de hormigón. Parecía que se había erradicado la labor realizada por tantos misioneros, desde el dominico portugués Gaspar da Cruz en 1555 hasta el último misionero que fue expulsado en 1975.

Por eso, es un milagro que el Vicariato Apostólico de Phnom-Penh tenga nueve seminaristas. Desde que se abriera el seminario a finales de los años noventa, la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, una de las cuatro Obras Misionales Pontificias, no ha dejado de enviar cada año una suma – este año 4.000 dólares – para los gastos de esta pequeña comunidad de futuros sacerdotes.

La Jornada de Vocaciones Nativas que se celebra este próximo domingo, 22 de abril, recaudará fondos para respaldar la vocación de tantos jóvenes en territorios de misión. Como el Seminario San Juan María Vianney, otros 798 en todo el mundo reciben el apoyo de la Obra de San Pedro Apóstol.

 

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