OMPRESS-PARAGUAY (21-02-20) La hermana Ytziar Goiburu vive en la colonia Thompson, en las afueras de Ypané. Estamos en tierra guaraní, por lo que si Ypané se quiere pronunciar bien hay que hacer la y con la garganta. Es una y guaraní. Así lo explica esta hermana Mercedaria de la Caridad que junto a sus hermanas se dedica a la promoción social y a la evangelización. Lleva en Ypané un año y esta es la tercera vez que la destinan a Paraguay. Como misionera ha estado alternando destinos entre Paraguay y Chile.

Ypané se asienta a la orilla del río Paraguay que hace frontera con Argentina. Es una zona de grandes llanos, sin apenas elevaciones, todo de color verde, y árboles, muchos árboles, sobre todo mangos. Y hace mucho, mucho calor, siempre, con cuarenta grados. Pero en un mismo día, cuenta Ytziar, pueden sucederse las cuatro estaciones, frío, calor, humedad, ni una cosa ni la otra. Aunque el calor más agradable, reconoce la hermana, es el de la gente, verdaderamente cariñosa y encantadora, a la que las hermanas dedican sus afanes. Son misioneras “en salida”, cercanas, que van de puerta en puerta, para ayudar, visitar y, sobre todo, estar.

Impulsan la Infancia Misionera, el grupo misionero de adultos, dan clases de religión en los colegios y se dedican también a la alfabetización de adultos –el 5% son analfabetos absolutos, es decir que no saben leer ni escribir absolutamente nada–. Dan clases de costura y también quieren hacer talleres de panadería, para que las mujeres puedan hacer “pancito”, una especie de galletas con anís, y sobre todo sopa paraguaya, una “sopa” realmente especial porque se come con tenedor. Se trata de una especie de tortilla, hecha con cebolla, grasa de cerdo, huevos, queso fresco, harina de maíz, leche y nata, que es una comida muy común.

La hermana Itziar es de familia misionera. Su tío, José María Goiburu, fue director nacional de las Obras Misionales Pontificias en España, de 1968 a 1973. Ella misma recuerda que en su casa el ambiente misionero era una constante, algo que se respiraba, no sólo al rezar… A Don José María lo recuerda en una camioneta, recorriendo España con un proyector, unos rollos y una exposición ambulante, para recordarles día sí, día también, que la misión es de todos.